La planificación estratégica determina las acciones necesarias para aplicar una estrategia a largo plazo. Descubre cómo utilizar prácticas y herramientas probadas para lograr buenos resultados.
La planificación estratégica determina las acciones necesarias para aplicar una estrategia a largo plazo. Descubre cómo utilizar prácticas y herramientas probadas para lograr buenos resultados.
En un entorno tan incierto, volátil y complejo como el actual, contar con planes estratégicos adaptativos es fundamental para garantizar la resiliencia empresarial y alcanzar tanto los objetivos empresariales como los departamentales. Descarga los recursos exclusivos para tu departamento y podrás:
Alinear tus objetivos y tu capacidad de ejecución con la estrategia global de la empresa.
Gestionar los presupuestos para priorizar las decisiones que generen mayor impacto.
Seleccionar las medidas e indicadores que demuestren el progreso.
Plasmar tu estrategia en una sola página.
Los planes estratégicos eficaces están alineados con la estrategia a largo plazo, definen objetivos claros y alcanzables, y se presentan en un formato fácil de comunicar. Comprende el proceso, los errores comunes y los elementos clave de un plan estratégico sólido.
El valor de la planificación estratégica:
Para las organizaciones que aspiran al éxito a largo plazo en un entorno cambiante, la planificación estratégica permite tomar decisiones de forma proactiva (en lugar de reactiva), alinear los recursos de toda la organización, establecer una comunicación eficaz y hacer un seguimiento del progreso hacia sus objetivos.
Tres tipos y tres niveles de planificación estratégica:
La planificación estratégica comienza definiendo la estrategia a nivel empresarial para convertirla en un plan de acción concreto. Por lo general, la planificación estratégica abarca tres niveles.
Corporativo: define la misión, la visión y los objetivos de la organización a largo plazo, con un enfoque en el posicionamiento global en el mercado.
Unidad de negocio: adapta la estrategia y las metas corporativas a objetivos e iniciativas concretas para cada línea de negocio, ya sea por mercados o por líneas de producto.
Departamental: define cómo cada área corporativa (como finanzas, marketing o ventas) alcanzará sus objetivos específicos y contribuirá a las estrategias de la organización o de las unidades de negocio.
Aunque el nivel de análisis puede ser diferente, los principios fundamentales de la planificación estratégica definidos aquí son válidos para todos los niveles de la organización.
Los planes estratégicos pueden ser de tres tipos:
Estratégicos
Operativos
De contingencia
Elabora un plan estratégico de éxito para tu organización en tres pasos clave:
Un buen plan estratégico se desarrolla siguiendo un proceso lógico y estructurado.
Utiliza una terminología coherente para minimizar confusiones y establecer una base común para la colaboración.
Establece una base sólida para una planificación más detallada definiendo o revisando la misión, la visión y los objetivos desde el principio.
Implica de forma eficaz a las partes interesadas: la alta dirección define la misión, visión y metas, y los responsables con experiencia se ocupan de los objetivos, planes de acción e indicadores.
El proceso de planificación estratégica abarca tres áreas principales:
La estrategia define la dirección que seguirá la organización a largo plazo, describiendo lo que considera como éxito y qué se debe hacer para alcanzarlo.
Los planes estratégicos abarcan el horizonte a medio plazo y describen de qué forma la organización ejecutará la estrategia, identificando la hoja de ruta de las iniciativas necesarias para implementarla.
Los planes operativos definen los proyectos, programas y productos necesarios a corto plazo para implementar las iniciativas de los planes estratégicos.
La estrategia establece la ambición y el enfoque estratégicos de la organización a largo plazo
La estrategia define lo que hará la organización para competir y tener éxito en los mercados elegidos o, en el caso del sector público, lo que hará la organización para cumplir con éxito su misión.
En este horizonte, la organización también definirá las acciones que deben tomar los responsables de departamento para contribuir al éxito global. Por lo general, el horizonte de la estrategia abarca un periodo de tres a cinco años. Sin embargo, este periodo puede extenderse en ciertos sectores o industrias.
Los planes estratégicos definen cómo se implementará la estrategia a medio plazo
Los planes estratégicos describen cómo alcanzará la empresa sus ambiciones a largo plazo. Identifican la hoja de ruta de las iniciativas estratégicas y la cartera de inversiones necesarias para alcanzar los objetivos definidos en la estrategia.
Los planes estratégicos se crearán para áreas clave, como TI, marketing y cadena de suministro. Por ejemplo, el plan estratégico de TI definirá la arquitectura y el modelo operativo de TI necesarios para llevar a cabo las acciones estratégicas definidas en la estrategia. También identificará la hoja de ruta de las iniciativas e inversiones necesarias para alcanzar los objetivos y ejecutar la estrategia.
Los planes estratégicos suelen abarcar un periodo de 12 a 24 meses.
Los planes operativos se centran en la ejecución a corto plazo
Los planes operativos identifican los proyectos, programas y productos necesarios para implementar las iniciativas de los planes estratégicos. Se centran en la ejecución de los cambios necesarios para alcanzar la ambición estratégica de la empresa. Por lo general, los planes operativos están estrechamente vinculados al proceso presupuestario de la empresa y, por ello, no suelen causar la misma confusión que la estrategia y los planes estratégicos.
Normalmente, los planes operativos abarcan un periodo entre 6 y 12 meses.
Permanece alerta a los cambios disruptivos durante la planificación estratégica
Es esencial detectar y responder a las tendencias y los eventos disruptivos que puedan afectar a la estrategia y los planes estratégicos, así como modificar los supuestos estratégicos.
Los ciclos de planificación estratégica deben incorporar mecanismos, como la planificación de escenarios hipotéticos, para comprobar la pertinencia de los supuestos.
Ignorar o subestimar las tendencias y los eventos disruptivos puede llevar a pasar por alto amenazas y oportunidades que podrían repercutir en la propuesta de valor y el posicionamiento competitivo.
Minimizar la confusión en la planificación estratégica definiendo y alineándose con los conceptos fundamentales
La mayoría de los planes estratégicos son demasiado imprecisos, poco concretos o difíciles de poner en práctica como para ser realmente eficaces. Establecer una base para la colaboración con las principales partes interesadas para lograr una visión compartida de los componentes clave de la planificación estratégica.
Misión y visión. La misión y la visión suelen confundirse, pero cumplen funciones diferentes. Una declaración de misión es clara, inspiradora y está centrada en la creación de valor. Define la razón de ser de una organización (p. ej., “¿Quiénes somos?”), articulando una ambición única, duradera y a largo plazo. Una declaración de visión describe hacia dónde se dirige una organización (p. ej., “¿Hacia dónde vamos?”) y refleja sus aspiraciones futuras, que, aunque abstractas, son realistas.
Metas y objetivos. Las metas y objetivos se confunden a menudo, pero responden a propósitos distintos. Las declaraciones de metas se ajustan a los valores y se orientan a los resultados, es decir, articulan lo que la organización busca lograr. Los objetivos proporcionan una importante hoja de ruta que incluye pasos medibles que indican cómo la organización pretende alcanzar sus metas.
Los planes de acción documentan formalmente los pasos necesarios para alcanzar un objetivo. Constituyen la principal fuente de información sobre cómo se ejecutará, secuenciará, supervisará, controlará y finalizará cada objetivo.
Las medidas y los indicadores a menudo se consideran intercambiables, pero no son exactamente lo mismo. Una medida es el nombre que se da a un resultado empresarial observable (por ejemplo, el compromiso de los empleados), mientras que un indicador describe los datos concretos que se recogen para cuantificar dicha medida (por ejemplo, el porcentaje de empleados “satisfechos” en una encuesta anual).
Es necesaria la implicación de diferentes partes interesadas para los distintos elementos de la planificación: la misión, la visión y las metas los establece mejor la alta dirección, mientras que los objetivos, los planes de acción, las medidas y los indicadores se dejan en manos de los responsables de departamento con experiencia en la ejecución.
Potencia la agilidad mediante una mayor participación de los socios empresariales en la planificación estratégica
Los disrupciones del mercado suelen invalidar cada vez más los planes, aunque solo el 29 % de los estrategas reconocen que sus organizaciones los modifican lo bastante rápido como para responder a dichas disrupciones.
Las organizaciones con un alto compromiso con sus socios empresariales tienen 3,4 veces más probabilidades de adaptar sus planes con la suficiente rapidez para responder a las disrupciones. Pero los enfoques habituales que se dan en la planificación, como una mayor estandarización, frecuencia o rigor, no aumentan el compromiso.
6 de cada 10 directivos afirman que su empresa no lleva a cabo una planificación estratégica por los siguientes motivos:
El proceso no se ajusta a la realidad operativa ni para los plazos de ejecución.
Las formas de trabajar, la gobernanza y otras barreras organizativas y operativas dificultan la capacidad para modificar los planes.
Las partes interesadas con prioridades contrapuestas consideran que la planificación estratégica supone un esfuerzo excesivo.
Para adaptar los planes oportunamente y poder responder a las disrupciones, crea una experiencia alineada con la empresa ofreciendo propuestas que sean más:
Relevantes: alineadas con necesidades empresariales y departamentales únicas y en constante evolución.
Prácticas: que minimicen las barreras que impiden a los responsables introducir cambios en los planes antes de que se produzcan.
Cómodas: que integren la planificación en los flujos de trabajo no estratégicos, pero específicos de cada departamento de la empresa.
Este enfoque es casi siete veces más eficaz para lograr un alto nivel de compromiso y adaptarse con la suficiente rapidez para responder a las disrupciones.
Gartner ha trabajado con clientes de todo tipo para analizar cientos de planes estratégicos en diferentes sectores, ubicaciones y contextos estratégicos. Los mejores planes se basan en la información y los datos obtenidos mediante diagnósticos. Una vez definitivos, se plasman en una plantilla para facilitar su comprensión y puesta en común.
Aporta claridad, estructura y conocimientos aplicables a tu plan estratégico incorporando las siguientes prácticas en el proceso de planificación estratégica:
La planificación estratégica se refiere a un conjunto de prácticas, herramientas y técnicas que permiten a las empresas evaluar sus capacidades, fijar y medir objetivos estratégicos y asignar recursos apropiadamente.
Los elementos clave de un plan estratégico eficaz comprenden:
Misión y visión. La misión de la organización define su propósito, mientras que la visión establece hacia dónde quiere llegar. El plan estratégico, que vincula ambas, debe ser lo suficientemente adaptativo como para reaccionar si el contexto cambia durante la ejecución.
Supuestos estratégicos. Para elaborar un plan estratégico eficaz, la dirección debe analizar las tendencias y los eventos disruptivos para evaluar su posible impacto en los objetivos de la organización.
Diseño de un plan estratégico. Un diseño riguroso de la planificación estratégica traduce eficazmente la estrategia en planes concretos y ejecutables. Los planes deficientes dan lugar a una ejecución insuficiente.
La planificación estratégica ayuda a las organizaciones a adaptarse al cambio estableciendo metas a largo plazo y una hoja de ruta para alcanzarlas. De este modo, la empresa puede permanecer alineada con la estrategia, evaluar el progreso objetivamente y reaccionar rápida y eficazmente ante los eventos disruptivos.
En un entorno incierto, las necesidades empresariales evolucionan rápidamente y la flexibilidad es clave. Elaborar un plan estratégico específico y ejecutable garantiza que la organización pueda adaptarse para responder a las necesidades clave del negocio en tiempos de volatilidad, sin dejar de respaldar sus objetivos a largo plazo.